Cómo detectar un problema de alcoholismo

Viene época festiva difícil para un colectivo sensible a todo lo que se genera en ella. Desde las carencias emocionales que parecen emerger con mayor arraigo  hasta la abundancia de encuentros sociales, construyen un contexto perfecto para que el alcohólico tenga “excusas” para incrementar su consumo. Está claro que no sólo en este periodo de júbilo hemos de preocuparnos por los que nos rodean, sin embargo nunca está de más ofrecerles consejos a modo de guía básica para detectar qué tipo de patrones de conducta suele encarnar el alcohólico y puede que, en estas fechas, os resulte más efectiva. Respecto a dichos patrones o manifestaciones conductuales, no debemos caer en el error de asignarlos a un determinado segmento de población o tipo de perfil de personas, pues las posibilidades o las causas por las que cualquier individuo puede llegar a caer en una drogadicción son infinitas y, como ya se sabe, el primer desacierto en este tipo de escenarios es prejuzgar. Por otro lado, hemos de diferir entre los síntomas que presenta quien que
ha ingerido alcohol en el mismo lapso de tiempo que presenciamos, de aquellos que se muestran en aquel que sufre adicción como problema profundo y prolongado (son diferentes, y los segundos, suelen pasar más desapercibidos).

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El momento de duda sobre si una persona de nuestro círculo esta implicada en algún grado de alcoholismo, puede venirnos tras experimentar situaciones en las que se den algunos de estos signos de distinta índole asiduamente:

  • Físicos: alteraciones físicas como del equilibrio, temblores o cambios y dificultades en el habla.
  • Psicológicos y de actitud: en este caso, el alcoholismo puede compartir patrones de conducta con otras adicciones como puede ser aislamiento, irritabilidad, dificultades de concentración, lagunas mentales, mala memoria, tendencia repentina a mentir, cambios en el ciclo del sueño, necesidades injustificadas de dinero, etc. En definitiva, se trata de identificar cambios en la actuación “normal” de la persona en cuestión.

También, debemos tener en cuenta los distintos posibles contextos (dependiendo del perfil):

– Contexto escolar: indisciplina, agresividad, ausencias injustificadas a clases, pérdidas de útiles escolares, necesidades crecientes de dinero, disminución del rendimiento académico, permanencia durante tiempo excesivo en los baños, etc.

– Contexto laboral : descuido de la presentación personal, endeudamiento, cambios en el humor, ausencias injustificadas, no respeto del horario, disminución del rendimiento, petición de días por asuntos personales con frecuencia inusual, etc.

En cualquier caso, desde el centro de adicciones en Sevilla Instituto Sócrates, recordamos que el alcoholismo es un diagnóstico de exclusión, es decir, que no existe ninguna prueba o procedimiento específico e inequívoco para confirmar que existe la adicción, sino que se trata del análisis de un compendio de conductas y problemas de salud como consecuencia. Ello, hace que la colaboración de todos los que rodeen al paciente en potencia sea imprescindible tanto al comienzo como durante del proceso de desintoxicación, recuperación y reinserción social.

No mirar para otro lado y saber que se trata de un progreso lento y complicado psicológicamente, tanto para el que lo sufre en primera persona como para los colaterales, es primordial.

Si tiene alguna consulta o preocupación respecto al tratamiento de adicciones que en Instituto Sócrates prestan nuestros profesionales, no dude en ponerse en contacto en el teléfono 955 69 24 36 .

 

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